Todas las mañanas paso por delante de un colegio de Valencia (del Opus Dei) y me fijo en lo mismo: todas las alumnas son chicas. En ese momento reflexiono y me hago diversas preguntas: ¿es esto legal? ¿y es moral? ¿por qué las llevan allí? ¿que hacen si tienen un hijo, los separan? La mayoría de los coches aparcados son de un alto nivel adquisitivo. Y, aunque soy consciente de que es un colegio para chicas, todos los días me asaltan las mismas dudas.
Como leemos en un artículo de El País escrito por M. Ceberio Belaza J.A Aunión existen muchos colegios en España que son solo de chicos o sólo de chicas, la mayoría de ellos religiosos. La Ley de Igualdad de Trato intentó acabar con esto. La norma prohíbe de forma explícita que las escuelas que separan reciban dinero público, y puedan, por tanto, convertirse en colegios concertados (sostenidos por fondos públicos) o perceptores de dinero a través de convenios puntuales. Según datos del Ministerio de Educación, en España hay 67 centros concertados que separan por sexo.
En 2008 el Tribunal Supremo dijo que, aunque los centros que separan por sexo son legales, las comunidades podrían negarles la subvención porque la admisión de alumnos es competencia de quien financia esos centros. Desde entonces, muchas autonomías empezaron a anunciar que acabarían con los conciertos con colegios separados por sexo.
Antonio Rodríguez-Campra, presidente de la Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), que cuenta entre sus asociados a colegios que separan por sexo, recordó que, según la normativa europea, la educación diferenciada (rechazan la palabra segregación) no es discriminatoria, “sino otra opción pedagógica, tan respetable como cualquiera”. “Si fuera discriminatoria, sería delito” y, como no lo es, tiene derecho a subvención porque los padres tienen derecho a elegirla, dice.
Mientras, los detractores de la enseñanza separada defienden la educación mixta como la mejor manera de educar en igualdad. “La coeducación ha demostrado que funciona y separar siempre es negativo”, dice la catedrática emérita de Sociología de la Autónoma de Barcelona Marina Subirats. Y añade: “Si hay alguien que se empeña [en la educación separada], que se lo pague”.
A pesar de que en España la educación diferenciada siempre ha estado ligada a cierta concepción social y religiosa (la mayoría de los 89 centros separados tienen idearos católicos), sus defensores esgrimen cada vez más argumentos de eficacia educativa, como que las diferencias biológicas de género condicionan el aprendizaje, por lo que se alcanza el máximo potencial por separado. Una idea que rechazó un estudio de la OCDE de 2009 sobre datos del informe PISA.
Hace décadas, en un mismo colegio se diferenciaban dos partes: la de hombres y la de mujeres. Se defendían valores relacionados con la diferencia de trato a la hora de recibir educación, educando sobre diferentes valores.
Pero los colegios actuales lo que hacen es aceptar sólo a alumnos de un mismo sexo. Supongo que será porque piensan que las chicas tienen que recibir una educación y unos valores diferentes y específicos.
Una de las curiosidades es la página web del colegio al que me refiero: habla de alumnas y de las estudiantes, pero no dice que sea un colegio sólo de chicas. En su página web pone: “lleva más de cincuenta años trabajando por la formación integral de la mujer y por la igualdad de oportunidades ofreciendo una educación de calidad centrada en la importancia de cada persona”.

“El colegio desarrolla la formación de sus estudiantes con un sistema de valores morales, éticos y culturales que se fundamentan en una visión cristiana de la vida. Los principios que se propone fomentar son: la libertad y la responsabilidad personal, el trabajo bien hecho, el afán de mejora con espíritu de servicio, el amor a la verdad, la sinceridad y la coherencia.”
Las profesoras son mujeres, pero en la directiva encontramos tanto hombres como mujeres. En el consejo de administración, el presidente y el vicepresidente son hombres. El consejo de dirección y el consejo escolar está dirigido por una mujer.
En mi opinión, no se debería de dar esta educación diferenciada por sexos. Indirectamente, se inculcan valores que representan que la mujer no son iguales que los hombres, cuando no es así: no son ni superiores ni inferiores. Sobre todo la iglesia intenta mantener sus ideales tradicionalistas, pero la sociedad evoluciona. Muchos defensores de este colegio aseguran que los resultados de las alumnas son mejores porque no sienten la observación de los hombres, y por ello ganan en autoestima. Aunque vayan a colegios sólo para niñas, se van a seguir relacionando con hombres y con otras mujeres que les enseñarán la otra realidad.
No quiero menospreciar ni acusar indebidamente este tipo de colegios, pero mi intención con este artículo es diferente. Quería lanzar este hecho para que la gente lo conozca, reflexione y se forme una opinión acerca de la educación mixta y acerca de la educación diferenciada. Pero que sepa que, décadas después del franquismo, y en una sociedad en la que se lucha diariamente por la igualdad, siguen existiendo colegios con educación diferenciada.
Yo, personalmente, estoy en contra de este tipo de educación. Considero que hombres y mujeres somos iguales y por ello deben de educarnos de la misma manera. Así como relacionarnos durante nuestra infancia y adolescencia, para así construir un mundo igualitario conjuntamente.
Mireia Campillos


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